viernes, 4 de julio de 2014

la enigmática contradicción en la Mona Lisa

La Mona Lisa expresa una cosa con los ojos y otra con la boca
“Nuestros resultados muestran que el odio se produce y se reconoce como una categoría emocional independiente del enfado y el asco”, responde a este diario el líder de la investigación, el catalán Aleix Martínez. “También muestran que tanto el enfado como el asco resultan claramente visibles en la expresión facial del odio; y aunque sabemos ahora que esas categorías emocionales están representadas en el cerebro, seguimos sin saber cómo se codifican ahí”.
Esa laguna del conocimiento es una de las que la investigación actual está tratando de resolver. “Los resultados preliminares”, dice el investigador español, “parecen indicar que algunas categorías emocionales se codifican en el cerebro como objetos independientes, mientras que otras se pueden interpretar como elementos más básicos”. Visto lo cual, el reconocimiento facial puede considerarse una gramática en algunos aspectos, pero no en todos. En cualquier caso, esto es algo que seguramente puede achacarse también a la gramática propiamente dicha, la de los nombres, los verbos y las oraciones compuestas.
Los elementos del reconocimiento de la emoción facial no son nombres y verbos, sino parámetros como la forma de los labios y el grado de apertura de los ojos. ¿Cabe preguntarse entonces cuán lejos estamos de explicar científicamente la enigmática sonrisa de la Mona Lisa? Responde Martínez:
“La Mona Lisa está expresando una emoción feliz en la zona de la boca, pero no con los ojos; una sonrisa naturalista —o una sonrisa de Duchenne, como la llaman los científicos cognitivos en referencia al estudioso del siglo XIX— implica la contracción de un grupo de músculos que arruga la comisura de los ojos, como al entrecerrarlos; también hay que decir que la expresión de la Mona Lisa es muy asimétrica. La mitad derecha de la imagen (la mitad izquierda de ella) está claramente feliz, no así la mitad izquierda (la derecha de ella)”.
“Las expresiones faciales naturalistas, y las que se ponen al posar para la ocasión afectando alegría, se enfatizan en el otro lado, y esto crea una extraña asimetría que no estamos acostumbrados a ver”.
Martínez estudió en la Universidad Autónoma de Barcelona, y se especializó en París y Purdue (EE UU). Se formó en ingeniería informática y se fue interesando progresivamente en ciencias cognitivas. “En las ciencias cognitivas asumimos que el cerebro es un ordenador”, dice, “y nuestra tarea es decodificar los algoritmos que el cerebro usa en las tareas diarias”.
Percibir si alguien se siente bien o mal es tal vez el principal de todos ellos.

De elpais.com

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