lunes, 19 de noviembre de 2018

esto es lo que pasa si lloras una vez a la semana

Llorar una vez a la semana libera el estrés, según un investigador japonés.



¿Cuál es el secreto de una vida libre de tensión? Pues, según un académico japonés, no es otro que dejar caer una o varias lágrimas a la semana. Así, explica, se libera el estrés.Es por eso que, según el medio Japan Times, cada vez son más los colegios y las compañías que están animando a la gente a llorar. 
"Llorar es un acto de defensa propia contra la acumulación de estrés", explica Junko Umihara, profesor de la Nippon Medical School, a Japan Times.
Durante cinco años, el profesor de instituto Hidefumi Yoshida -que según este medio se llama a sí mismo namida sensei (profesor de lágrimas)- ha organziado actividades y ponencias para colegios y compañías de todo el país nipón para ayudar a la gente a conocer los beneficios de llorar. 

"El acto de llorar es más efectivo para reducir el estrés que reír o dormir", asegura. Yoshida explica que escuchar música emotiva, ver películas tristes y leer libros de lágrimas puede ofrecer enormes beneficios a la salud mental al estimular la actividad nerviosa parasimpática, que disminuye la frecuencia cardIaca, lo que puede tener un efecto calmante en la mente. "Si lloras una vez por semana, puedes vivir una vida libre de estrés", agrega. 

de psiquiatria.com

lunes, 5 de noviembre de 2018

de la vulnerabilidad de tu primer año universitario

Uno de cada 10 universitarios tiene ideas suicidas el primer año de carrera

Un estudio internacional revela que el 30% de los estudiantes sufre algún trastorno mental durante el primer curso en la Universidad

El tránsito a la etapa universitaria es un proceso especialmente sensible para los jóvenes. A medio camino entre la adolescencia y la edad adulta, los chavales se enfrentan a un ciclo de cambios emocionales y sociales que pueden pasar factura a su salud mental. Así lo constata un estudio coordinado por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona que revela que uno de cada 10 universitarios españoles ha tenido ideas o pensamientos suicidas durante su primer año de carrera. Los expertos alertan de que diversos factores, como el estrés o los antecedentes familiares, están detrás del riesgo a sufrir estas ideaciones y, en última instancia, llevarlas a cabo.
"El inicio en la universidad es como una pequeña crisis vital. Estas en un medio nuevo, mucho más exigente y esto genera un estrés importante que puede ser el desencadenante", apunta el doctor Jordi Alonso, director del programa de epidemiología y salud pública del IMIM y coordinador del proyecto Universal, donde se enmarca esta investigación. El estudio, publicado en la revista Suicide and Life-Threatening Behavior, se realizó a través de encuestas a 2.118 alumnos de cinco universidades españolas (la Pompeu Fabra de Barcelona, la de las Islas Baleares, la del País Vasco, la de Cádiz y la Miguel Hernández). 
Los investigadores emplearon "instrumentos de evaluación de suicidalidad", explica Alonso, en forma de cuestiones vinculadas a ese tema: se trata de preguntas como si tuvieron el pensamiento de matarse en los últimos 12 meses, si pensaron cómo hacerlo, si alguna vez idearon un plan o si se lesionaron de alguna manera con intención de matarse. El estudio evaluó los pensamientos suicidas y también las tentativas.
Los resultados revelaron que la prevalencia de ideación suicida es mayor entre los universitarios durante el primer año de carrera que en la población general de ese rango de edad. "En la población general, la prevalencia está en el 4% en los últimos 12 meses y en universitarios es del 10%. Eso nos lleva a pensar que se trata de un grupo sometido a un especial estrés", valora Alonso. Las tentativas de suicidio entre los universitarios rondaron el 1%. Los investigadores no encontraron diferencias entre hombres y mujeres.
El estudio también evalúa factores de riesgo o de protección. Por ejemplo, una red social y familiar consistente y relaciones sociales positivas ayudan a proteger contra estas situaciones. "Hay factores de riesgo ambientales, por ejemplo, las adversidades infantiles, como maltrato, abusos, abandono, psicopatologías de los padres, familias disfuncionales... También influyen experiencias estresantes o adversas en los últimos 12 meses como muertes cercanas, bullying o rupturas sentimentales, o si ese estudiante ha tenido algún trastorno mental a lo largo de la vida", apunta Alonso. Con todo, el investigador matiza que, aunque se han encontrado asociaciones que predisponen o protegen a estas situaciones,  "no se puede hacer conclusiones causales".

Más trastornos mentales

Otro estudio internacional realizado en el marco del proyecto Universal también revela una mayor prevalencia de trastornos mentales entre universitarios durante el primer año de carrera. La investigación, coordinada también por el IMIM y en la que participaron estudiantes de ocho países, apunta a que un 31,4% de los estudiantes universitarios han sufrido algún problema de salud mental durante el primer curso. 
Los investigadores encontraron, además, que en un 20% de los casos con trastorno mental, la patología les generaba problemas de desarrollo, no solo a nivel académico, sino también en las relaciones sociales y personales.

"LA IMPULSIVIDAD JUEGA EN CONTRA"

Los expertos señalan que las conductas suicidas son "un continuum". "Empieza con la desesperanza, como que la vida no le apetece mucho, y va subiendo hasta un tedio vital, de que no le importa morir. Luego viene el deseo de morir, aunque no pienso en cómo hacerlo. Después, sí busco ya cómo morir y finalmente, lo intento", explica Thaïs Tiana, psicóloga del Programa de Detección y Prevención del Suicidio del Hospital Sant Pau de Barcelona. Según la especialista, el estudio coordinado por el hospital del Mar, ya se centra en "el contínuum más grave" y apunta que los universitarios de primer año son "adolescentes tardíos y están en una época donde todo lo viven de forma muy intensa, para bien y para mal". "No solo es el cambio a la universidad, pensar si has escogido la carrera correcta o si tendrás trabajo, sino también que tienen que dejar el domicilio familiar, el núcleo familiar o la red social más próxima. Es una época de incertidumbre y estrés", agrega.
La Generalitat de Cataluña cuenta con un protocolo, el Código Riesgo Suicidio, para movilizar a todos los dispositivos sanitarios precisos cuando hay una tentativa. El Sant Pau fue uno de los primeros hospitales que lo implantó. "El Código nos pone sobre aviso. Intentamos saber qué ha pasado y si ha pasado más veces, si la persona no sabe manejar el estrés y tiene niveles muy altos de desesperanza. Les pedimos un tiempo de que no intenten hacer nada para intentar estabilizar ese sufrimiento e identificar factores de riesgo. A nuestro favor juega que son jóvenes y tienen mucha capacidad de aprendizaje pero, en nuestra contra está el factor de la impulsividad", sostiene la experta.

De elpais.com

lunes, 29 de octubre de 2018

cuando cumplas 60 te pasará esto

Esta es la edad en la que tenemos la autoestima más alta

Empieza a crecer a partir de los cuatro años, pero tarda muchos más en llegar a su punto álgido

La autoestima es la valoración que tenemos sobre nosotros mismos y, según un reciente estudio publicado en la revista Psychological Bulletin, "sufre cambios sistemáticos a lo largo de la vida". Es decir, a veces está más alta y en otras ocasiones la tenemos más baja. La investigación, realizada por expertos de la Universidad de Berna (Alemania), ha descubierto cómo varía durante los años y cuál es la edad en la que mejor nos solemos valorar.
Según el trabajo, en el que se han analizado 331 ensayos sobre autoestima que incluyen datos de 164.868 personas desde los cuatro hasta los 94 años, es cuando cumplimos 60 cuando los pensamientos positivos que tenemos sobre nosotros mismos están en su punto más álgido. Algo que, además, suele mantenerse a lo largo de esa década.
El primer cambio sustancial que notaron los científicos ocurre cuando tenemos entre cuatro y 11 años, que es cuando empieza a crecer nuestra autoestima. A partir de ese momento, cuando entramos en la adolescencia, la curva se estabiliza y se mantiene constante hasta los 15: "Al contrario de lo que se ha supuesto durante mucho tiempo, la mayoría de los jóvenes no tienen una baja autoestima durante esta etapa", aclaran los expertos.
Durante los siguientes años de vida, hasta los 30, vuelve a crecer de manera considerable y sigue haciéndolo hasta llegar a su momento más alto, a los 60, aunque con menor intensidad. Pasada esta década, cuando cumplimos 70, nuestra autoestima empieza a mermarse y lo hace por el resto de nuestra vida, sobre todo desde los 90. Algo que los científicos de Berna achacan a vivencias de la vejez como la jubilación, la pérdida del papel social, la soledad y posiblemente la viudez.
"Entender cómo se desarrolla la autoestima a lo largo de la vida es importante porque se trata de algo que realmente importa en el día a día de las personas", concluye la investigación. "La evidencia demuestra que tiene impacto sobre nuestra vida. En particular sobre el éxito y el bienestar que rigen nuestras relaciones sociales, la educación, el trabajo y la salud física y mental", apuntan los expertos de la Universidad de Berna.

de elpais.com

martes, 23 de octubre de 2018

no te guardes el secreto

10.000 personas confesaron sus secretos en pos de la ciencia. Resultado: amargan a quien los guarda

Eso sí, contárselos a la persona inaudecuada nos genera más ansiedad y que enfermemos más. Estos nuestros secretos más preciados

A pesar de que hoy en día millones de personas compartimos nuestra vida en las distintas redes sociales, todos nos guardamos una parte de intimidad. Son nuestros secretos y, según un estudio publicado en 2012 del que se hace eco la Asociación Americana de Psicología, de media tenemos 13 secretos personales y cinco de ellos no se los hemos contado absolutamente a nadie.
Según esta misma investigación, en la que se contó con más de mil participantes, los expertos del departamento de Psicología de la Tufts University (Boston, EE UU) descubrieron que solemos guardar secretos para nosotros mismos porque su contenido nos genera vergüenza. Esta costumbre tiene sus beneficios y sus perjuicios.
Así lo indican distintos estudios llevados a cabo por la psicóloga Anita Kelly, de la Universidad de Notre Dame (Indiana, EE UU) y autora del libro La psicología de los secretos. En su trabajo Las consecuencias de revelar secretos personales, la experta explica que tomar la decisión de contar este tipo de intimidades es compleja porque puede tener consecuencias negativas, como el hecho de que la persona que recibe el mensaje nos rechace tras conocer la información. En otra de sus investigaciones apunta que mantener el secreto puede evitar que los demás se generen una mala impresión sobre nosotros.
Sin embargo, todo es cuestión de encontrar a la persona indicada con las que poder hablar, revelan desde KeepingSecrets.org, una organización de la Universidad de Columbia (EE UU) que ha recopilado datos de más de 10.000 personas mayores de 18 años. Con "persona indicada" se refieren a aquella que "no nos juzgará, será capaz de darnos un buen consejo y será discreta". Además, se trata de alguien que "no usará nuestro secreto en nuestra contra". Una vez tengamos identificada a esta persona, podremos desahogarnos a gusto.
En caso de no conseguir contarle el secreto a nadie, desde la organización de Columbia recomiendan otros métodos que pueden ayudar a liberar la carga que suponen, como escribirlo en un diario privado, algo que puede "ayudarnos a ver las cosas desde otra perspectiva", o contarlo online de forma anónima. Porque no hacerlo puede hacernos más daño.

Mantener un secreto puede afectarnos mental y físicamente

La literatura científica sobre la carga que produce guardar un secreto personal es amplia. Los estudios de Kelly, por ejemplo, hablan de cómo, con el paso del tiempo, podemos empezar a tener síntomas psicológicos negativos como ansiedad, culpa o vergüenza. Esto se debe a que la mayor parte de los secretos que mantenemos suelen ser sobre cosas negativas.
Y no solo lo nota nuestra mente. Otra investigación llevada a cabo por Kelly descubrió, tras dividir a los participantes en dos grupos —unos que debían imaginarse contando sus secretos a personas que les criticaban y otros a personas que los aceptaban— que los del segundo grupo se enfermaron menos en las siguientes semanas que los del primero.

Los secretos que mejor guardamos

Las encuestas llevadas a cabo por la Universidad de Columbia a más de 10.000 personas de distintos géneros y etnias desvelan cuáles son los temas de los que somos más reticentes a hablar. Un total de 38 componen una lista en la que también aparecen los porcentajes de participantes que no le han contado el secreto a nadie y de aquellos que se lo han dicho al menos a una persona.
Mentiras que hemos contado, traumas, robos que hemos cometido, problemas laborales —entre los que están la satisfacción o el hacer algo impropio en el trabajo—, embarazos, abortos, adicciones y consumo de drogas, ideología y religión, problemas con nuestro aspecto físico o enfermedades mentales son algunos de los ejemplos de las cosas que mantenemos en la intimidad.
Los más comunes son aquellos que tienen que ver con nuestras relaciones amorosas. Los deseos, la falta de sexo en la pareja, el descontento con la relación y, el que se lleva la palma, pensar en terceras personas, que es el secreto mejor guardado de los participantes: "Es el que más nos guardamos para nosotros mismos", dicen desde la organización, mientras que las mentiras que hemos dicho alguna vez solemos contárselas a al menos una persona.

Igual que ocurre con otros secretos, aquellos que tienen que ver con nuestras relaciones y que mantenemos ocultos a nuestras parejas pueden afectarnos tanto psicológica como físicamente, pero también pueden terminar dañando la pareja, concluye el trabajo de la Universidad de Columbia.

de elpais.com

lunes, 15 de octubre de 2018

el dinero tiene razones que la razón conoce

Este viernes se hará entrega del Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales al filósofo Michael J. Sandel,  alguien imprescindible en estos tiempos, alguien que te plantea preguntas difíciles de responder: "¿Está mal que los vendedores de agua o un vecino que tenga un generador de sobra saquen partido de un desastre natural subiendo los precios? ¿Es justo que Uber cobre más cuando llueve? ¿Y la reventa de entradas para un concierto de Beyoncé?".

Para poder contestar a estas y otras os recomendamos cualquiera de sus conferencias, por ejemplo esta:


jueves, 11 de octubre de 2018

que todos los días sean días de salud mental

Ayer fue el Día de la Salud Mental, y nuestros amigos de Pictoline nos ayudan a entender cuán importante es hablar del tema.