lunes, 8 de abril de 2019

cuando el tiempo no te da la felicidad

El tiempo que invierten los adolescentes en los dispositivos electrónicos se relaciona directamente con la infelicidad-nuevo Informe mundial de la felicidad 2019.

Hace unas semanas que se ha celebrado el Día Internacional de la Felicidad, una fecha instaurada desde 2013 por la Organización de las Naciones Unidas con el propósito de reconocer la importancia de la felicidad y el bienestar en la vida de las personas de todo el mundo y la trascendencia de su inclusión en las políticas de Gobierno. A este respecto, en 2015, la ONU estableció los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que buscan acabar con la pobreza, reducir la desigualdad y proteger nuestro planeta, tres aspectos clave que conducen al bienestar y la felicidad.
Con motivo de este Día, Infocop recoge el último Informe sobre la Felicidad 2019, elaborado por la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (United Nations Sustainable Development Solutions Network), una encuesta anual sobre el estado de la felicidad mundial, que clasifica a 156 países según lo felices que se sienten sus ciudadanos.

Esta séptima edición del Informe se centra en la felicidad y la comunidad: cómo ha evolucionado la felicidad en los últimos doce años, centrándose en las tecnologías, las normas sociales, los conflictos y las políticas gubernamentales que han impulsado esos cambios.
La clasificación de la Felicidad por países se ha realizado en función de seis factores clave (a saber: PIB per cápita, apoyo social, esperanza de vida saludable, libertad, generosidad y ausencia de corrupción) y, como novedad, del análisis de las evaluaciones de vida -es decir, qué percepción tienen los habitantes de su vida- y las emociones, tanto positivas como negativas.
A este respecto, a razón de los datos obtenidos, observamos que, nuevamente, encabezan los cuatro primeros puestos del ranking: Finlandia (1), Dinamarca (2), Noruega (3) e Islandia (4). Como noticia positiva, España ha roto con la tendencia decreciente del pasado año, escalando 6 posiciones en este listado, y situándose en el puesto 30 en el mismo. En el extremo contrario de la clasificación, los países que puntúan peor en Felicidad continúan siendo los países africanos, concretamente, Tanzania (153), Afghanistan (154), República Centroafricana (155) y Sudán del Sur (156) ocupan los cuatro últimos puestos en el ránking, lo que sitúa, una vez más, al contente Africano como el menos feliz.
Según indican los autores del informe, a nivel mundial, las evaluaciones de la vida ponderadas, disminuyeron considerablemente durante la crisis financiera de 2008. De hecho, afirman, los países que han registrado mayores descensos en las evaluaciones de vida, como Grecia, “sufrieron una combinación estrés económico, político y social”. Sin embargo, también como nota favorable, España ha escalado posiciones con respecto a las expectativas de vida saludable, ocupando el tercer lugar entre los países con mejores expectativas. 
Junto con la clasificación por países, a lo largo del documento se consideran ampliamente algunos de los factores clave que influyen en la felicidad al cambiar el modo en que las comunidades y sus miembros interactúan entre sí. Estos factores se estructuran en los diferentes capítulos del informe:
  1. Vínculos entre la calidad del Gobierno y la felicidad nacional media (capítulos 2 y 3). El Capítulo 3 invierte la dirección de la causalidad y analiza cómo afecta a la felicidad de los ciudadanos la participación en los procesos de votación.
  2. El poder del comportamiento prosocial (Capítulo 4). El Capítulo 4 profundiza en la naturaleza y las consecuencias de la conducta prosocial humana, valorando las consecuencias del bienestar de la conducta generosa. El capítulo combina el uso de datos de encuestas, para mostrar el vínculo positivo entre generosidad y felicidad, y evidenciar la existencia de posibles fuerzas causales en ambas direcciones.
  3. Cambios en la tecnología de la información. (Capítulos 5-7). El Capítulo 5 analiza los efectos de felicidad del uso de la tecnología digital, el Capítulo 6 trata con Big Data, y el Capítulo 7 describe una epidemia de adicciones masivas en los Estados Unidos, ampliando la evidencia presentada en el Capítulo 5.
Una de las conclusiones más impactantes es en relación con los adolescentes y las nuevas tecnologías: los datos revelan que la gran cantidad de tiempo que pasan los jóvenes interactuando con dispositivos electrónicos, puede tener vínculos directos con la infelicidad, y parece haber restado el tiempo que antes se dedicaba a actividades más beneficiosas, lo que lleva a una disminución de la felicidad.
En esta línea, si bien en el caso de los adultos no es posible asegurar una relación entre el uso de las nuevas tecnologías y una disminución en el tiempo que se interactúa cara a cara con otras personas y en las horas dedicadas al sueño, dado que en los últimos años se ha detectado que invierten el mismo tiempo en los medios digitales como los adolescentes, para los autores del informe “parece probable que su uso del tiempo también haya cambiado”.
Por lo tanto, de acuerdo con los datos, la marcada disminución en el bienestar de los adolescentes después de 2011, podría justificarse por el importante cambio en la forma en que los adolescentes pasan actualmente su tiempo libre. También puede explicar parte de la disminución de la felicidad entre los adultos desde el año 2000, aunque esta conclusión, como bien indican los autores del informe, es menos cierta. Por ello recomiendan que, en el futuro, los individuos y las organizaciones dedicadas a la mejora de la felicidad, centren su atención en el modo en que las personas pasan su tiempo libre.
Se puede acceder directamente al informe a través del siguiente enlace:

de infocop.es

lunes, 11 de marzo de 2019

dime cómo eres y te diré quien eres... en Juego de Tronos


Los 4 tipos de personalidad en los que todos encajamos y que marcan el guión de 'Juego de Tronos'

Las características básicas de otros tantos protagonistas definen las distintas maneras de ser de las personas

La egocéntrica Cersei Lannister, capaz de pasar por encima de todos con tal de lograr sus propósitos. El reservado y diligente Jon Nieve. La dulce, pero firme Khaleesi y su innata capacidad de liderazgo. Y Tyrion Lannister, extrovertido, guasón, especialmente dotado para el arte del engaño y para ingeniárselas con tal de salvar el pellejo. Son cuatro personajes de ficción, pero encarnan los cuatro tipos universales de personalidad que podemos tener las personas reales. ¿Caprichos de la psicología?
Es lo que enuncia un macroestudio de la Universidad de Northwestern, en Estados Unidos, dirigido por el profesor Luis Amaral y publicado el pasado mes de septiembre en la revista Nature Human Behaviour, analiza los niveles de neurosis, extroversión, sinceridad, afabilidad y escrupulosidad de una muestra de millón y medio de cuestionarios. La conclusión, hay cuatro tipologías de personalidad: el egocéntrico, el reservado, el líder y el promedio, las de los cuatro protagonistas principales de la serie Juego de Tronos.
Aún así, y al igual que en la vida real, casi nadie encaja milimétricamente en un único patrón de personalidad. Siempre picotea de los rasgos de otras. Incluso, suele registrarse una evolución motivada por la edad o las propias circunstancias de la vida.

Un nuevo marco de exploración para los psicólogos

Los investigadores que firman el nuevo estudio están convencidos de que su teoría marcará un antes y un después en la psicología, y en la capacidad de la disciplina para clasificar las tipologías de personalidad, en buena medida avalada por la robustez de la muestra. La comunidad profesional no lo tiene tan claro. "Se han enunciado diferentes modelos acerca de las diversas tipologías de personalidad y no hay consenso. Otra cuestión son los rasgos que forman cada una de ellas. En esto sí que lo hay". Los propios autores reconocen que en un principio les salían 16 tipos diferentes de personalidad.
"Hay suficiente literatura científica como para saber que eso es demasiado. Solicitamos ayuda a otros expertos en big data para aplicar nuevos algoritmos y simplificar los resultados", declara William Revelle, profesor de psicología en el Weinberg College of Arts and Sciences y coautor del trabajo. Al final, la cosa quedó en estos cuatro perfiles que, para humanos y para aspirantes al Trono de Hierro, son:

En la media: Personalidades altas en neurosis y extroversión, pero con baja franqueza. Es la casilla más numerosa. Curiosidad: las mujeres tienden más a encajar en este grupo. Tyrion Lannister, también.

Reservado: Emocionalmente estables, pero ni abiertas ni neuróticas. No son particularmente extrovertidas, pero sí bastante afables y aplicados. Claramente, aquí encaja Jon Nieve.

Líder: Poco neuróticos y con mucho de todo lo demás. Los autores reconocen que este rasgo decae con la edad.. Aunque con matices, aquí tenemos a Daenerys Targaryen, capaz de doblegar a humanos y a dragones

Egocéntrico: Va sobrado de extroversión y renquea en todas las demás cualidades. "Son personas a las que no quieres tener cerca", añade Ravelle. La vida les va poniendo en su sitio. A medida que avanzan en edad, cada vez hay menos en este perfil. La reina Cersei brinda con una copa de vino por mantenerse durante mucho tiempo en este grupo.

de elpais.com

jueves, 7 de marzo de 2019

negacionistas, leer esto

El 56% de jóvenes defiende posiciones machistas.

  •  Este 56% está compuesto por dos grupos de jóvenes: aquellos y aquellas tipificados como “tradicionales y sexistas” (que son un 39% de la población joven) y quienes se clasifican como “negacionistas y conservadores” (que suman un 17%).
  •  En el otro extremo, existe un 44% de jóvenes “conscientes y equitativos” que serían referentes de un cambio de mentalidad sobre las desigualdades de género en España.
  •  
    Los tres grupos son resultado de un análisis tipológico, cuya descripción refleja posiciones frente a afirmaciones sobre la identidad de género, las relaciones personales, los roles, la discriminación y las medidas para abordarla.  
 La juventud española se encuentra polarizada en sus posturas frente a la equidad de géneros.Un 56% se posiciona en un polo más resistente a reconocer la desigualdad y un 44% se muestra militante frente a estereotipos y creencias machistas. En global, las mujeres son más “conscientes y equitativas” y los hombres más “tradicionales y sexistas” o “negacionistas y conservadores”.

Los resultados apuntan la existencia de una tendencia en el colectivo de jóvenes respecto a las cuestiones de género: existe una disociación clara en la percepción de la equidad entre mujeres y hombres. Esta disposición hacia los extremos contrasta con los principales indicadores sobre juventud en España, según los cuales las chicas estarían en peores estados de salud, soportarían situaciones de mayor precariedad laboral, tendrían más desempleo, además de soportar mayor presión económica y social por emanciparse antes y por aplazar cada vez más la maternidad.
Esta tipología se recoge en el “I Informe Jóvenes y Género. La (in)consciencia de equidad de la población joven en España”, realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad, Banco Santander y Telefónica. Este informe incorpora una panorámica de los indicadores que aportan perspectiva de género a los estudios de juventud, recorriendo los resultados más relevantes de las investigaciones realizadas hasta la fecha y ofreciendo una visión de conjunto de los mismos.
Se ha realizado un análisis tipológico que, considerando conjuntamente las distintas variables analizadas sobre actitudes, opiniones y comportamientos, nos muestran tres grupos de jóvenes reunidos en torno a las características que les hacen más diferentes entre sí.  
ELLAS, MÁS CONSCIENTES Y EQUITATIVAS
Encontramos un colectivo, el de jóvenes “conscientes y equitativos”, que siendo cuantitativamente numeroso no llega a alcanzar a la mitad de la población joven (44%). Es el colectivo que representa más claramente la consciencia y el avance en cuestiones de equiparación de géneros: el que muestra una identidad menos estereotipada, una menor diferenciación en cuanto a los roles y las capacidades de hombres y mujeres y que, además, siendo consciente de la existencia de desigualdades apuesta por la movilización de medidas que fuercen el avance de mejores oportunidades para las mujeres en el acceso a la vida social, política y económica.
Es un grupo abrumadoramente femenino: dos de cada tres de sus componentes son mujeres, y algo más de la mitad de las mujeres de la muestra forman parte de él. La distribución por edad es bastante equilibrada, aunque es mayor la presencia de jóvenes entre 20 y 24 años que en el resto de grupos.  En cuanto a la actividad que realizan, es un tipo en el que destaca la proporción de personas en paro o de quienes sólo estudian. Además, es relevante la menor presencia de jóvenes que se consideran de clase alta y media alta.
Es el grupo que muestra mayor contundencia al defender las sanciones a empresas que pagan menos a las mujeres por el mismo trabajo. Son quienes más apuestan porque el permiso de paternidad esté equiparado al de maternidad; por que exista una presencia igualitaria de mujeres en cargos públicos y, aunque no aceptan claramente la discriminación positiva, sí que es el grupo que mayor defensa establece de la promoción de la contratación teniendo en cuenta los méritos específicos y no el género.
ELLOS, MÁS NEGACIONISTAS Y SEXISTAS
En contraposición clara se sitúan los y las jóvenes “tradicionales y sexistas” (también cuantitativamente muy relevantes, con un 39%) y el grupo de “negacionistas y conservadores” (17%) que, sin situarse en el machismo extremo, son mucho más proclives a enfatizar los estereotipos diferenciales y a visualizar las relaciones interpersonales de todos los tipos desde los roles más tradicionales de género y el ejercicio de la dominación masculina. Esta postura permite que justifiquen mucho más la violencia derivada de este tipo de relaciones de dominación, como grabar o hacer fotos a la pareja sin permiso, amenazar con hacerle daño si le deja, tratar de que no vea a sus amistades, decirle que no vale nada o controlar permanentemente dónde está. Es un colectivo menos consciente de las desigualdades y, sobre todo, más reacio a que la sociedad adopte medidas contundentes para favorecer la equidad de género y penalizar los actos de discriminación.
Este segundo grupo (que aglutina dos tipologías) es mayoritariamente masculino: el 62% de los “tradicionales y sexistas” son chicos y el 65% de los “negacionistas y conservadores” también. En cuanto a la edad, destacan los más mayores (25-29) y los más jóvenes (15-19). Y en cuanto a la actividad y la clase social autopercibida, es relativamente más frecuente la representación de la clase media, media baja y baja, y congregan jóvenes con un menor nivel de estudios, que trabajan, o que compaginan estudios y trabajo.
Los “negacionistas y conservadores” son el grupo en el que es mayor el porcentaje (casi el 62%) de quienes consideran que no existen ámbitos en los que se manifieste la discriminación hacia las mujeres. Por lo demás, rechazan, en algunos casos con más de tres puntos de diferencia, que haya que sancionar a las empresas que pagan menos a las mujeres por el mismo trabajo, que el permiso de paternidad deba estar equiparado al de maternidad o que se deba garantizar la presencia equilibrada de mujeres y hombres en cargos públicos. Rechazan con la misma intensidad la selección laboral por méritos y la discriminación positiva.
OBSERVATORIO SOBRE JUVENTUD Y GÉNERO
Este “I Informe Jóvenes y Género. La (in)consciencia de equidad de la población joven en España” forma parte de las iniciativas desarrolladas por el Observatorio sobre Juventud y Género del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, que trabaja por incluir la perspectiva de género en todos los programas, proyectos y campañas de Fad y por ser un referente en esta tarea a nivel nacional. Cuenta con grupos de trabajo interdisciplinares que promueven la visibilización de la mujer y la generación de datos significativos para aportar valor a la construcción de una juventud más equitativa. En esta línea, se prevé la publicación del II Barómetro Jóvenes y Género en los próximos meses.
Os dejamos el enlace al informe completo:
Fuente: Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud

lunes, 14 de enero de 2019

¿Para qué sirve acumular libros?

Los efectos positivos de crecer en una casa con libros y lecturas.

¿Por qué los libros son tan importantes en la vida? Si la respuesta a esta pregunta fuera obvia, la lectura sería un ejercicio tan cotidiano y recurrente como revisar Facebook o ver una serie en Netflix.
Sin embargo, sabemos bien que no es así. Los libros suelen tener una existencia adversa, con casi todas las circunstancias en contra, incluso en países con un índice elevado de lectores.
Además, desarrollar las competencias necesarias para la lectura es una tarea ardua en una época como la nuestra, tan dominada por la prisa y el instante, por el estímulo permanente de la percepción y la sed de reconocimiento inmediato, un escenario poco propicio para una actividad que se desarrolla poco a poco, que requiere paciencia, que plantea un desafío a quien la emprende.
Con todo, como todo esfuerzo, la lectura ofrece sus recompensas, o al menos tiene sus efectos. En su caso, por tratarse de un trabajo que demora en hacerse, se trata de consecuencias duraderas, enraizadas profundamente en la subjetividad del lector. Bien puede decirse que aquello que se cosecha de la lectura, ya no se pierde nunca.
Evidencia de ello son los resultados de un estudio publicado recientemente, en el que se investigaron los efectos en el desarrollo personal de crecer rodeado de libros.
El estudio fue llevado a cabo por Joanna Sikora (de la Universidad de Canberra) junto con M. D. R. Evans y Jonathan Kelley (de la Universidad de Nevada) y se publicó en el número de octubre pasado de la revista Social Science ResearchGrosso modo, la investigación consistió en analizar información de 160 mil personas de entre 25 y 65 años recabada en 31 países distintos, la cual tuvo como eje una pregunta muy específica: ¿cuántos libros recordaban que había en su hogar cuando tenían 16 años?
Por supuesto, las respuestas fueron muy variadas. El máximo se encontró en Noruega, donde en promedio una persona crece rodeada de 212 libros, y el mínimo en Turquía, donde dicha cifra alcanzó apenas los 27 volúmenes. En este estudio, el promedio general fue de 115 libros.
Por otro lado, a partir de otras preguntas se analizaron las habilidades de las personas encuestadas en tres áreas particulares: su alfabetización general, su conocimiento y comprensión de la aritmética y su capacidad para comunicarse y entender la información.
Desde un punto de vista cualitativo, en la investigación se constató que el efecto de crecer en un hogar donde haya libros se mantiene independientemente de la cantidad de volúmenes. En general se observó que incluso una persona con apenas 9 años de escolarización, si crece rodeada de libros y cultiva el hábito de la lectura, puede tener los mismos niveles de alfabetización y conocimientos que otra que cursó estudios universitarios pero ha vivido desde siempre lejos de los libros.
En este sentido, el estudio revela que en este caso la cantidad no está reñida con la calidad de los efectos. Poco importa si, como dijera Quevedo, se trata de “pocos pero doctos libros juntos”, o si, por el contrario, una persona tiene la fortuna de crecer rodeada de grandes bibliotecas. Por lo que se observa, lo verdaderamente trascendental es estar en contacto continuo con los libros, tenerlos cerca, al alcance, de tal modo que se consideren objetos cotidianos, como un cepillo de dientes o como el vaso que se usa para tomar agua.
Así de normales, así de necesarios, así de vitales.

lunes, 7 de enero de 2019

miércoles, 2 de enero de 2019

los buenos propósitos

Para ayudar a gestionar correctamente esa lista de propósitos de cada año, nada mejor que hacer caso al sabio de Baloo...


lunes, 17 de diciembre de 2018

nadie es normal

Todos somos raros: científicos de Yale confirman que la persona normal solo existe en la estadística

El sujeto promedio sirve para identificar las características más frecuentes, pero no es de carne y hueso.

Si eres adicto al ajedrez y te apasiona la teoría de cuerdas, esa que dice que el espacio-tiempo tiene hasta once dimensiones; si vives permanentemente enganchado al ordenador, es más fácil encontrarte en Internet que en ningún otro lugar; si no haces lo mismo que los demás, es posible que te hayas sentido un bicho raro alguna vez. O que alguien te haya hecho sentir así. Sin embargo, por mucho que haya quien te identifique con las ratas de biblioteca o quien te defina como nerdgeek, friki u adjetivos que se podrían aplicar a los personajes de la serie Big Bang Theory, no tienes nada de raro. Todos tenemos rasgos que nos hacen diferentes. Es más, según un nuevo estudio de la Universidad de Yale(EE UU), nadie es normal.
La idea de la normalidad, señala Francisco Estupiñá, profesor de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, es relevante en el sentido estadístico para los manuales diagnósticos del ámbito de la salud mental como el DSM, la Biblia de la Asociación Americana de Psiquiatría: "Lo normal, estadísticamente hablando, es lo frecuente". Por ejemplo, entre ser diestro o zurdo, lo habitual es lo primero (como contamos en BuenaVida, solo entre un 10% y un 17% de la población es zurda). La cuestión, continúa este experto, "está en el uso de este concepto en el lenguaje común".
El apelativo "normal" suele dar problemas debido a ser producto de la mezcla de dos sentidos distintos, el científico y el común, indica Cristian Saborido, profesor del departamento de Lógica, Historia y Filosofía de la Ciencia de la UNED, quien explica que "el segundo tiene que ver con los ideales que tenemos sobre lo perfecto".

Distintas ideas de normalidad

En el ámbito del pensamiento, y en la filosofía de la medicina en concreto, esa doble acepción del término se traduce en un debate entre dos perspectivas: la naturalista y la constructivista. "La primera dice que permite distinguir objetivamente los estados sanos de los enfermos y lo ideal frente a lo patológico. La segunda critica esta visión, al defender que la salud y la enfermedad son conceptos plagados de valores que somos incapaces de entender de forma objetiva y que dependen del contexto sociocultural", explica Saborido.
Esta segunda visión, desde el lado de la psiquiatría, es la que defiende El mito de la optimalidad en la neurociencia clínica, un artículo de los investigadores Avram J. Holmes y Lauren M. Patrick, del departamento de psicología de la Universidad de Yale (Estados EE UU) publicado en la revista Cell. Aunque lo que dicen no es nuevo: "En filosofía se lleva diciendo desde comienzos del siglo XX", asegura Saborido, quien recuerda como los filósofos franceses Michel Foucault y Georges Canguilhem criticaban la idea de normalidad en medicina y en psiquiatría.
La psiquiatría se basa en la mezcla de lo ideal y lo estadístico para establecer, a partir de un conjunto de población, lo que debe ser el comportamiento estándar y considerar patológico todo lo que se le aleje de él. "El objetivo de la psiquiatría sería llevar a la gente a la normalidad estadística porque se entiende que se corresponde con la normalidad ideal", indica este profesor de Filosofía.

¿Existe un comportamiento óptimo?

El artículo también cuestiona la historia de nuestra especie. Los autores, subraya Saborido, critican la concepción que asume la evolución como un camino unidireccional que nos ha llevado a (y para) lo óptimo. "La evolución no nos ha llevado a tener un único patrón de comportamiento, sino una enorme cantidad de ellos", señala este profesor. Más que lo óptimo, el motor que nos mueve como especie es lo diverso.
"Lo óptimo es un mito. Evolutivamente, somos capaces de desarrollar comportamientos distintos, porque vivimos y nos enfrentamos a contextos muy diferentes. Si solo tuviéramos una forma de actuar, seríamos un desastre", sostiene Saborido. Por tanto, es un error, dicen los autores del estudio, que un neuropsiquiatra, neurólogo o psicólogo analice los comportamientos de forma aislada.
"No se trata de pensar que la gente tiene que comportarse de cierta manera en todos los casos. El humano vive en entornos cambiantes, las amenazas y las oportunidades surgen y desaparecen, y el cerebro debe adaptarse a todo eso. Hay que observar el comportamiento en su contexto", continúa este experto.Solo se puede hablar de comportamientos óptimos dentro de unas circunstancias, pero como término global no sirve, comparte Carmen Agustín, bióloga, doctora en Neurociencias y profesora del Departamento de Biología Celular, Biología Funcional y Antropología Física de la Universitat de Valencia.

El problema de no sentirse normal

La optimalidad está vinculada a la búsqueda de la superación, recuerda Estupiñá: "Se relaciona con el perfeccionismo, hasta que el esfuerzo deja de ser eficiente. Es como la caricatura de las numerosas cosas que hay que hacer para ser saludable pero no hay horas en el día para cumplir todo lo que es sinónimo de salud", compara.
Sentirse fuera de lo común a muchas personas mueve a visitar la consulta del psicólogo. Muy pocas recurren a la afirmación "yo no soy normal". La mayoría prefiere expresarlo sobre sus experiencias: "Doctor, lo que me pasa no es normal". Es decir, las viven como algo inconfesable o reprobable. "Lo que esperan es que los psicólogos den una cierta garantía de que lo que les pasa es conocido y tratable. Y la respuesta debe transmitir que no deben avergonzarse e intentar exponerles soluciones", explica este psicólogo.
Para valorar como patológico un problema de conducta, hay que hacer dos preguntas fundamentales, continúa Estupiñá: ¿La persona sufre por lo que le pasa? ¿Le hace más difícil participar de su vida social, laboral, familiar? "La interferencia con el ser subjetivo y con las circunstancias objetivas es más importante que las etiquetas complejas. Cuando el problema no trastoca la vida cotidiana es difícil considerarlo trastorno, pero si lo hace, entonces hay que abordarlo", sostiene Estupiñá.

Entonces, ¿se puede afirmar que nadie es normal?

Queda claro que estadísticamente es complicado de decir, porque las personas tendemos a parecernos y solemos establecer perfiles o categorías para las distintas conductas. Pero otra cosa es la existencia de la normalidad.
"El individuo promedio es una caricatura, no existe, es una mera construcción estadística. Aunque muchas veces nos acercamos a la estadística de forma muy ingenua, sin compresión técnica. Si decimos que los españoles comen de media medio pollo, eso significa que hay españoles que no comen pollo y otros que comen uno entero. Esto pasa en ámbitos sensibles como la sexualidad. En los estudios epidemiológicos, la vida sexual se dibuja como un promedio, pero otros estudios que se centran en el comportamiento a través de lo que la gente busca en Internet no tienen nada que ver con ese estereotipo resultante de hacer encuesta a la gente sobre cómo se ve", concluye Estupiñá.

de elpais.com

lunes, 19 de noviembre de 2018

esto es lo que pasa si lloras una vez a la semana

Llorar una vez a la semana libera el estrés, según un investigador japonés.



¿Cuál es el secreto de una vida libre de tensión? Pues, según un académico japonés, no es otro que dejar caer una o varias lágrimas a la semana. Así, explica, se libera el estrés.Es por eso que, según el medio Japan Times, cada vez son más los colegios y las compañías que están animando a la gente a llorar. 
"Llorar es un acto de defensa propia contra la acumulación de estrés", explica Junko Umihara, profesor de la Nippon Medical School, a Japan Times.
Durante cinco años, el profesor de instituto Hidefumi Yoshida -que según este medio se llama a sí mismo namida sensei (profesor de lágrimas)- ha organziado actividades y ponencias para colegios y compañías de todo el país nipón para ayudar a la gente a conocer los beneficios de llorar. 

"El acto de llorar es más efectivo para reducir el estrés que reír o dormir", asegura. Yoshida explica que escuchar música emotiva, ver películas tristes y leer libros de lágrimas puede ofrecer enormes beneficios a la salud mental al estimular la actividad nerviosa parasimpática, que disminuye la frecuencia cardIaca, lo que puede tener un efecto calmante en la mente. "Si lloras una vez por semana, puedes vivir una vida libre de estrés", agrega. 

de psiquiatria.com

lunes, 5 de noviembre de 2018

de la vulnerabilidad de tu primer año universitario

Uno de cada 10 universitarios tiene ideas suicidas el primer año de carrera

Un estudio internacional revela que el 30% de los estudiantes sufre algún trastorno mental durante el primer curso en la Universidad

El tránsito a la etapa universitaria es un proceso especialmente sensible para los jóvenes. A medio camino entre la adolescencia y la edad adulta, los chavales se enfrentan a un ciclo de cambios emocionales y sociales que pueden pasar factura a su salud mental. Así lo constata un estudio coordinado por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona que revela que uno de cada 10 universitarios españoles ha tenido ideas o pensamientos suicidas durante su primer año de carrera. Los expertos alertan de que diversos factores, como el estrés o los antecedentes familiares, están detrás del riesgo a sufrir estas ideaciones y, en última instancia, llevarlas a cabo.
"El inicio en la universidad es como una pequeña crisis vital. Estas en un medio nuevo, mucho más exigente y esto genera un estrés importante que puede ser el desencadenante", apunta el doctor Jordi Alonso, director del programa de epidemiología y salud pública del IMIM y coordinador del proyecto Universal, donde se enmarca esta investigación. El estudio, publicado en la revista Suicide and Life-Threatening Behavior, se realizó a través de encuestas a 2.118 alumnos de cinco universidades españolas (la Pompeu Fabra de Barcelona, la de las Islas Baleares, la del País Vasco, la de Cádiz y la Miguel Hernández). 
Los investigadores emplearon "instrumentos de evaluación de suicidalidad", explica Alonso, en forma de cuestiones vinculadas a ese tema: se trata de preguntas como si tuvieron el pensamiento de matarse en los últimos 12 meses, si pensaron cómo hacerlo, si alguna vez idearon un plan o si se lesionaron de alguna manera con intención de matarse. El estudio evaluó los pensamientos suicidas y también las tentativas.
Los resultados revelaron que la prevalencia de ideación suicida es mayor entre los universitarios durante el primer año de carrera que en la población general de ese rango de edad. "En la población general, la prevalencia está en el 4% en los últimos 12 meses y en universitarios es del 10%. Eso nos lleva a pensar que se trata de un grupo sometido a un especial estrés", valora Alonso. Las tentativas de suicidio entre los universitarios rondaron el 1%. Los investigadores no encontraron diferencias entre hombres y mujeres.
El estudio también evalúa factores de riesgo o de protección. Por ejemplo, una red social y familiar consistente y relaciones sociales positivas ayudan a proteger contra estas situaciones. "Hay factores de riesgo ambientales, por ejemplo, las adversidades infantiles, como maltrato, abusos, abandono, psicopatologías de los padres, familias disfuncionales... También influyen experiencias estresantes o adversas en los últimos 12 meses como muertes cercanas, bullying o rupturas sentimentales, o si ese estudiante ha tenido algún trastorno mental a lo largo de la vida", apunta Alonso. Con todo, el investigador matiza que, aunque se han encontrado asociaciones que predisponen o protegen a estas situaciones,  "no se puede hacer conclusiones causales".

Más trastornos mentales

Otro estudio internacional realizado en el marco del proyecto Universal también revela una mayor prevalencia de trastornos mentales entre universitarios durante el primer año de carrera. La investigación, coordinada también por el IMIM y en la que participaron estudiantes de ocho países, apunta a que un 31,4% de los estudiantes universitarios han sufrido algún problema de salud mental durante el primer curso. 
Los investigadores encontraron, además, que en un 20% de los casos con trastorno mental, la patología les generaba problemas de desarrollo, no solo a nivel académico, sino también en las relaciones sociales y personales.

"LA IMPULSIVIDAD JUEGA EN CONTRA"

Los expertos señalan que las conductas suicidas son "un continuum". "Empieza con la desesperanza, como que la vida no le apetece mucho, y va subiendo hasta un tedio vital, de que no le importa morir. Luego viene el deseo de morir, aunque no pienso en cómo hacerlo. Después, sí busco ya cómo morir y finalmente, lo intento", explica Thaïs Tiana, psicóloga del Programa de Detección y Prevención del Suicidio del Hospital Sant Pau de Barcelona. Según la especialista, el estudio coordinado por el hospital del Mar, ya se centra en "el contínuum más grave" y apunta que los universitarios de primer año son "adolescentes tardíos y están en una época donde todo lo viven de forma muy intensa, para bien y para mal". "No solo es el cambio a la universidad, pensar si has escogido la carrera correcta o si tendrás trabajo, sino también que tienen que dejar el domicilio familiar, el núcleo familiar o la red social más próxima. Es una época de incertidumbre y estrés", agrega.
La Generalitat de Cataluña cuenta con un protocolo, el Código Riesgo Suicidio, para movilizar a todos los dispositivos sanitarios precisos cuando hay una tentativa. El Sant Pau fue uno de los primeros hospitales que lo implantó. "El Código nos pone sobre aviso. Intentamos saber qué ha pasado y si ha pasado más veces, si la persona no sabe manejar el estrés y tiene niveles muy altos de desesperanza. Les pedimos un tiempo de que no intenten hacer nada para intentar estabilizar ese sufrimiento e identificar factores de riesgo. A nuestro favor juega que son jóvenes y tienen mucha capacidad de aprendizaje pero, en nuestra contra está el factor de la impulsividad", sostiene la experta.

De elpais.com

lunes, 29 de octubre de 2018

cuando cumplas 60 te pasará esto

Esta es la edad en la que tenemos la autoestima más alta

Empieza a crecer a partir de los cuatro años, pero tarda muchos más en llegar a su punto álgido

La autoestima es la valoración que tenemos sobre nosotros mismos y, según un reciente estudio publicado en la revista Psychological Bulletin, "sufre cambios sistemáticos a lo largo de la vida". Es decir, a veces está más alta y en otras ocasiones la tenemos más baja. La investigación, realizada por expertos de la Universidad de Berna (Alemania), ha descubierto cómo varía durante los años y cuál es la edad en la que mejor nos solemos valorar.
Según el trabajo, en el que se han analizado 331 ensayos sobre autoestima que incluyen datos de 164.868 personas desde los cuatro hasta los 94 años, es cuando cumplimos 60 cuando los pensamientos positivos que tenemos sobre nosotros mismos están en su punto más álgido. Algo que, además, suele mantenerse a lo largo de esa década.
El primer cambio sustancial que notaron los científicos ocurre cuando tenemos entre cuatro y 11 años, que es cuando empieza a crecer nuestra autoestima. A partir de ese momento, cuando entramos en la adolescencia, la curva se estabiliza y se mantiene constante hasta los 15: "Al contrario de lo que se ha supuesto durante mucho tiempo, la mayoría de los jóvenes no tienen una baja autoestima durante esta etapa", aclaran los expertos.
Durante los siguientes años de vida, hasta los 30, vuelve a crecer de manera considerable y sigue haciéndolo hasta llegar a su momento más alto, a los 60, aunque con menor intensidad. Pasada esta década, cuando cumplimos 70, nuestra autoestima empieza a mermarse y lo hace por el resto de nuestra vida, sobre todo desde los 90. Algo que los científicos de Berna achacan a vivencias de la vejez como la jubilación, la pérdida del papel social, la soledad y posiblemente la viudez.
"Entender cómo se desarrolla la autoestima a lo largo de la vida es importante porque se trata de algo que realmente importa en el día a día de las personas", concluye la investigación. "La evidencia demuestra que tiene impacto sobre nuestra vida. En particular sobre el éxito y el bienestar que rigen nuestras relaciones sociales, la educación, el trabajo y la salud física y mental", apuntan los expertos de la Universidad de Berna.

de elpais.com